kid moroncarit




A modo de homenaje a las tierras sureñas. Les comparto algo de la musiquita que me acompañó durante esos largos viajes. Espero que guste.


1. María Gabriela Epumer - Otras Vidas 
2. Nico Gomez - Lupita 
3. Quantic & His Combo Bárbaro - Un Canto A Mi Tierra 
4. Bomba Estéreo - Raza 
5. Rita Indiana & Los Misterios - Pásame A Bucá 
6. Leticia Servin - La Albahaca 
7. Novalima - Guayabo 
8. Valeu - Colibrí 
9. Currulao Colombiano - El Canalete 
10. Novalima - Bandolero 
11. Quantic Presenta Flowering Inferno - Echate Pa'llá 
12. Sour Soul - Fum Fum Fum / Rather Spectacular 
13. Héctor Buitrago - Altísimo 
14. Fratta - Zafiro 
15. Lhasa de Sela - El Desierto 
16. Rosario Smowing - Veranito 
17. Axel Krygier - Habláme por favor 
18. Pequeña Orquesta Reincidentes - Anoche

el ángel

El libro del compa Carlos Sánchez entre los mejores del 2011. Esto según el suplemento cultural del diario Reforma.

herbolaria


La farmacia de los montes, un charla con David Valenzuela

Lo conocí en septiembre, en Tojahui, una comunidad mayo enclavada en una de las últimas zonas de pitayal virgen, territorio que todavía hace unos diez años fue un extenso corredor de bosque espinoso en Huatabampo, el más grande en México, ahora fragmentado por cultivos intensivos. En ese entonces David Valenzuela prometió regalarme uno de los escasos ejemplares de su libro El conocimiento milenario de los yoreme-mayo (Arena negra, 2009). El libro me alcanzó en Hermosillo vía paquetería y vino entonces la promesa de la entrevista. A principios de diciembre nos volvimos a topar cerca de Las Bocas, aprovechó para mostrarme el desperdicio de pencas que había dejado un grupo de colonos en su afán por venderle piñas de maguey silvestre a un productor de bacanora oriundo de Yécora, quien en lugar de cultivarlo viene a comprarlo a un precio irrisorio.

David Valenzuela Maldonado es originario del municipio de Ahome, Sinaloa. Desde su llegada a la comunidad mayo-yoreme de Tosalibampo, su vida ha estado en contacto directo con la naturaleza, los animales y las plantas, a estas últimas la ha estudiado a fondo y ha hecho de ellas su oficio. A sus 59 años mantiene una pasión por lo natural que desafía cualquier pose de ecologista.

–¿Cómo te aficionaste por la botánica, David?

“Esto se da imperceptiblemente. Llegamos a Tosalibampo cuando yo tenía dos años y entonces mi papá puso su tienda. Mis primeros recuerdos son de gente que llegaba a comprar víveres. Me crié interactuando a diario y durante muchos momentos en el día con gente de la comunidad. No había otro changarro a varios kilómetros. Naturalmente me constituí en el brazo derecho de mi papá y mi mamá y les ayudaba despachando petróleo, galletas de animalitos, lo más elemental. En aquel tiempo, la mayoría de los maestros de la escuela primaria venían de Nayarit, de donde egresaban maestros para las escuelas federales del Noroeste. Cada salón de la escuela estaba compartido por dos clases de muchachitos, la mitad provenían del poniente de la comunidad, donde se concentraba la etnia yoreme y los de la otra mitad, al lado de donde sale el sol, donde estábamos los yoris.

“Yo me identifiqué más con el mundo yoreme porque eran condiciones que para mí resultaban de mucho interés, porque mis papás me mandaban a comprar huevos, leche o a cobrar los fiados que cada semana o quince días mi papá daba en mercancías. Entonces muy chico yo ya conocía todos los hogares donde vivían todos los habitantes de Tosalibampo. Y como los miraba a diario en la tienda y en los pueblos, me llamaban la atención las actividades tan diferentes que realizaban los yoreme-mayo, sustancialmente diferentes a las actividades de la gente considerada yori. En ese mundo me crié viendo cómo tatemaban mezcal, cómo hacían vino de mezcal, cómo lo hacían todo muy a su manera.

“Desde muy chamaco comencé a hacer observaciones. Me llamaba mucho la atención el trabajo de la gente, cómo trabajaban sus casas. Yo tenía alrededor de unos 10 años cuando miré por primera vez a una viejita yoreme trabajar un telar con lana de borrego, me acuerdo que hacía anotaciones en los cuadernos de aquel tiempo, logré hacer varios dibujos y anotaciones de mis primeras observaciones inconscientemente, no tenían una finalidad, eran espontáneas. Guardaba mis apuntes de la primaria salpicadas con las anotaciones de mis observaciones. Llegué a guardar incluso cartones, cuadernos. En ese tiempo no tenía la visión del porqué o ‘para qué’ me iban a servir en el futuro todas esas ilustraciones y apuntes. Así que muchas se llenaron de comején o se mojaron, porque las casas de aquel tiempo eran de terrados. A mí me pudo mucho porque yo guardaba todo, tenía colección de los libros de la primaria de todos los grados.”

¿Y para ver tu obra publicada, cuánto esperaste?

“Pero muchísimos años. Ya tenía muchos años trabajando de forma sistematizada, guardando en folders, libretas y agendas que yo hacía con hojas blancas engargoladas, todas mis observaciones. Para 1996 el profesor Oscar Santiago Ayala Partida me invita al primer  Coloquio sobre Cultura, Historia e Identidad del Sur de Sonora por parte de la UNISON, en la Unidad Regional Sur, para presentar una ponencia sobre el conocimiento de las plantas medicinales. En el 2002 la UNISON publica mi trabajo con el título de Reservorio de plantas medicinales en Sur de Sonora, con una presentación muy modesta, ese fue un primer resultado de un trabajo más sistematizado sobre la herbolaria medicinal.”

¿Fueron tu modus vivendi las plantas?

“Como una actividad de sustento la empecé en 1985, para ese tiempo yo solo desarrollaba todos los procesos que requerían la recolección, el tratamiento, el envasado, con las plantas yo elaboraba jabones, ungüentos, jarabes, extractos, tinturas, microdosis. Yo lo registré como un expendio de plantas medicinales, el nombre es Productos Hierbaviva.

“Anduve en muchas partes. Diseñé un folleto de presentación donde yo ofrecía mis servicios como herbolario y trabajaba de casa en casa, de aquí hasta Tijuana. Trabajé en forma metódica cada verano en lugares como Magdalena, Santa Ana, Imuris, Altar, la costa de Hermosillo, el Poblado Miguel Alemán, donde había una gran afectividad hacia la medicina natural, yo aprovechaba esa distinción que la gente tenía para tratarse distintos padecimientos con plantas medicinales. Por varios años hice estos recorridos donde a la par a la actividad comercial, incursionaba en los espacios donde hubiese monte en esos pueblos donde yo vendía. No hubo gira en la que no incluyera como premisa fundamental el dar un recorrido, un avistamiento a los montes de esas localidades. Siempre andaba preguntando a la gente más vieja de las comunidades sobre el uso de tal o cual hierba. Así continué investigando. De estas dos actividades no puedo decir que una sobresalía a la otra porque iba enfocado en cuerpo y alma a las dos, con una me ganaba el pan de cada día y la otra era para satisfacer el hambre, aquella hambre imperiosa de obtener un conocimiento que para mí era valiosísimo, un conocimiento de los grupos indígenas de todo Sonora y parte de Sinaloa.”

¿Aún conservas el hambre?

“Todavía.”

¿Alguna vez tu actividad te llevó a la dicotomía entre homeópatas y alópatas?

“Al principio cuando me enfrenté por primera vez con estos dos sistemas que se rifaban su suerte en demostrar cuál era el más efectivo, más creíble o pertinente, yo siempre tuve ojos para enfocar mi atención en ambos. En mi intención por comprenderlos, me encontré con escollos y trabas, actitudes opuestas que a veces parecían irreconciliables entre quienes protagonizaban un sistema o practicaban el otro. Mientras que yo establecía la manera para recetar plantas a pacientes, me encontraba en el camino a homeópatas o médicos de la llamada medicina tradicional y cuando se daba la discusión o el análisis de las enfermedades de la modernidad (diabetes, cáncer, colesterol, alta presión sanguínea) se armaba siempre un acertijo, un embrollo para tratar de descalificar al otro. Yo siempre me situé al margen, miraba con mucha cautela las dos posturas, trataba de empaparme de las esencia del planteamiento, por ejemplo, de un médico que trabajaba con la medicina socializada, quienes de forma muy natural mostraban antipatía por la labor que hacían los hierberos, naturistas y homeópatas, para ponerse como representantes de la vanguardia y la única verdad verdadera.

“Mi postura era estar abierto para saber cuáles era los pro y contra de cada uno de estos sistemas. Esa actitud me libró de entrar en los terrenos de los antagonismos, porque yo no estaba ahí para negar o descalificar, sino para aprender, desentrañar, clasificar, creando mi propio modelo. Tuvieron que pasar lustros para ser testigo del efecto reconciliatorio de ambos sistemas.”

¿Consideras que la herbolaria tiene ya el lugar que merece?

“Así es. Los primeros indicios los percibí cuando en el Seguro Social de Navojoa comenzaron a difundir unos folletos que se habían generado como resultado de unas investigaciones a título de laboratorio, donde se enfatizaban las propiedades del gordolobo, la manzanilla, el estafiate. La antigua pugna era más bien un asunto superficial porque a nivel profundo la medicina en general no estaba tan fragmentada como se pensaba. Son complementos. En el centro de la república ya se investiga con más seriedad la herbolaria de muchos pueblos indígenas.”

Pareciera que la herbolaria indígena tiene mejor prestigio que el indígena en México, ¿qué opinas?

“Yo pienso de la siguiente manera: siempre ha habido investigadores que con una buena dosis de objetividad encuentran un enfoque hacia los sistemas curativos modernos o tradicionales, y han demostrado que éstos están al servicio de los seres humanos. Estos servicios de la naturaleza, independientemente de si son productos del rigor científico o formen parte de los cuerpos tradicionales de curación de los pueblos, demuestran, cuando el investigador es sincero con él mismo, que los sistemas deben correr paralelos y resistir juntos el paso del tiempo. Resistir sobre todo a los detractores más intolerantes.”

¿Consideras que hay una cosmovisión particular del yoreme-mayo frente a las enfermedades?

“Para ellos, no sólo se encuentran comprometidos los aspectos de carácter físico. Dicho de otra manera (las enfermedades) no son sólo productos de la biología. Hace buen rato que observé que hay una actitud diferente a como el yori percibe la enfermedad, desde muy chamaco lo supe a cierto nivel digamos. Lo cierto es que con el tiempo se me fue aclarando esa sensación de lo que percibí. Los yoreme-mayo cuando confrontan su vida ante un caso de enfermedad lo entienden como producto de fuerzas más allá de lo natural, más allá del trajín cotidiano, no sólo como consecuencia de un desequilibrio a nivel físico, sino que también perciben que esa condición ‘anormal’ tienen que asimilarla a través de la tristeza, o de un sentimiento de pavor, o de una nostalgia; van entonces a ‘filtrar’ su estado de enfermedad, y en cada una de estas condiciones (como la tristeza, la añoranza o el dolor, de ese que no tiene sus raíces en la conexión con el mundo físico), albergan un sentimiento de culpabilidad por haber hecho algo malo, algo que les trajo como consecuencia el padecimiento.

“Por ejemplo, en una condición de calentura de un chamaco, que de esas me tocó vivir varias, un chamaco de ese tiempo pasaba por una etapa de calentura con frío intermitente, los padres entendían ese estado y entonces se formaba un esquema bajo el cual el chamaco entraba a tratar de reconciliarse con algo con alguien, podía entenderse como producto de algún desentendimiento o acto de desobediencia. No era algo que se pudiera corregir con un vector de carácter medicinal. Sí le daban al chamaco algún tecito, le amarraban la cabeza, le sobaban las plantas de los pies con un ungüento, pero sobre todo trataban de inducir a ese plebe en su estado a que llegara a un espacio de reflexión en el que de ahí en adelante corrigiera algo que había hecho mal, corregir una conducta equivocada que le había producido la enfermedad. Era acompañado por rezos de las madres, por visitaciones de vecinos o curanderos que no solamente recetaban hierbas, sino que su finalidad era que el chamaco pudiera confrontar una situación en la que pudiera percibir o concebir la existencia de algo más allá de lo natural.”

Un místico en cada hijo te dio…

“Hombre, cada uno de esos procederes era un ritual en miniatura, el chamaco incluso como parte constitutiva del ritual podía ser enviado a recoger él mismo la hierba. Eso no lo entendías de plebe, lo entiendes con el tiempo.”

En tu libro hablas de un mundo mágico, un poco al modo chamánico, al que se accede mediante plantas rituales… ¿hasta dónde investigaste esta parte?

“Durante mucho tiempo no tuve conciencia de que yo había participado el algunos eventos sin querer. Por ejemplo, me acuerdo de un viejito, don Rafael Vega, él tatemaba mezcal. La plebada ahí nos surtíamos de pencas para comer, bien cocidas. El viejito tenía en unos tambitos fermentando pencas, perfectamente me acuerdo que en unas ollitas de terrado (tierra) tenía los jugos, unos eran de un color muy subido, otros de un color más bajito y otros que casi parecían agua. Esos jugos los probábamos a traguitos. Como entre los ocho y diez años probé el vino de mezcal, era muy dulce y aromático, inmediatamente entrabas en otro estado. Imagínate a esa edad, ahí nos tienes caminando por una especie de vadito para ir a la casa del viejito, íbamos alborotados. Fueron los primeros contactos inconscientes con una bebida ritual.

“Ya en otras ocasiones yo llevaba gente en la camioneta de mi papá a otras curanderas que estaban más abajo, en la Higuera de Zaragoza, mi papá me mandaba a darle raite a alguna persona enferma, era yo una especie de taxista. Algunos curanderos y curanderas usaban tabaco de coyote, prendían incienso, usaban también goma de torote prieto, torote copal, a mí me gustaban mucho los aromas esos, me encantaban. A veces ni me daban nada por el viaje pero no me importaba, no iba alentado por eso, sino que me gustaba observar el ritual que llevaba a efecto la curadera o curandero, ahí tampoco tenía consciencia que participaba directamente en un ritual. El humo de tabaco de coyote es muy fuerte, esas noches yo tenía cierto tipo de sueños. No podía ser de otra manera.

“Cuando ya salí de Tosalibampo comencé a ver en perspectiva todo, comencé a estudiar temas relacionados con ese tipo de plantas, y a darle la vuelta al asunto para atrás, aclarándoseme muchas cosas, así me nació la idea bien remarcada de querer investigar todo eso pero de forma sistemática. Claro que luego surgen otras lagunas, como por ejemplo cómo hacer para que lo que tú quieres dar a conocer haga eco en alguna parte.”

Nos internamos a Navojoa todavía con luz solar. Antes de despedirnos, David Valenzuela afirma que en breve tendrá un espacio en redes sociales donde compartirá los saberes adquiridos y le dará cuerpo a un centro de herbolaria yoreme-mayo, una farmacia completamente verde.

rimas atlánticas


Algo tiene el huapango que me hace retornar constantemente a él. Algo hipnótico y al mismo tiempo encantador, tierno y bravío. Música de madera dura y frágil, ritmo que trota o corre a lomo de corazón. Rolas peludas que resbalan con suavidad hasta en oídos rasurados.

1. Los Parientes de Playa Vicente - Son Llanero (3:30)
2. La Negra Graciana - El Cascabel (2:40)
3. Trío Tariácuri - Soldado de Levita (2:45)
4. Los Camperos de Valles - La Huasanga (4:41)
5. Los Dos Oros - El Pobre Cisne (2:41)
6. Los Regionales del Sur - Las Tres Huastecas (3:26)
7. Conjunto Los Tremendos Michoacanos - El Pichón (3:05)
8. Cuco Sánchez - El Mil Amores (2:04)
9. Los Madrugadores de Chon Larios - El Cabrito (3:29)
10. Los Camperos de Valles - El Gallo (2:57)
11. La Negra Graciana - La Iguana (2:06)
12. Conjunto de Los Hermanos Molina - La San Marqueña (3:37)
13. Conjunto Poker de Ases - La Mariquita (3:59)
14. Los Camperos de Valles - El Tepetzintleco (2:34)
15. Dueto de Tinito y Porfirio - La Martiniana (3:56)
16. La Negra Graciana - La Tienda (5:01)
17. Abacúm Fernández y Reveriano Soto - Los Chiles Verdes (3:36)
18. Guillermo Velazquez & Oscar Chavez - El Pueblo y El Mal Gobierno (10:56)

Bonus track:
19. Rockdrigo González - Huapanguero (4:09)


Huasteca linda.

Mangalargas

Ya quedaron.







Búsquelas en autoservicios y tiendas de prestigio.

toirel@hotmail.com








balada para un lobo



Se llama Juan Carlos Bravo y desde 2005 representa a la asociación civil Naturalia A.C. en el estado de Sonora, participa además en interesantes proyectos de conservación de especies como el perrito de la pradera, el jaguar y la reintroducción del lobo mexicano en la sierra madre occidental. Les comparto una entrevista con él.


matar


Este sábado 5 de noviembre, Carlos Sánchez presentó su libro Matar, ganador del Concurso de Libro Sonorense 2010 en el género crónica. Se trata de un conjunto de voces recogidas en los varios años que tiene este escritor ejerciendo el periodismo comprometido, en reclusorios y en las calles. Según palabras del mismo Carlos, el libro llega tardíamente, en un momento en el que las crónicas y su atmósfera de homicidios se torna light frente a lo que acontece diariamente en todo el país. Un servidor colabora con el prólogo.

De cualquiera manera, si usted no resiste la tentanción de leer estas crónicas dictadas por los propios homicidas, sería bueno que se pusiera en contacto con el autor al correo abigaelsc@hotmail.com.

Conocimiento Ancestral Yaqui

Les comparto el trabajo de un año, elaborado por el maestro Rigoberto López Estudillo y Anabela Carlón Flores, editado por un servidor.

Armónicas


Inspirado por el genial Ennio Morricone, y por supuesto el excelente armoniquista Rafa "Wea" Salgado, les comparto un bonche de rolitas con armónica, ese instrumento generalmente discreto pero que llegado el momento adquiere una presencia brutal, asfixiante, a veces tenue, pero siempre llena de eso que los músicos llaman feeling.

1. Jaime lopez - Lúcida rebelión (3:53)
2. Eddie Kirk - The Hawg (4:58)
3. Más Birras - Hay una Cruz en el Saso (3:27)
4. Peg Leg Sam - Greasy Greens (5:33)
5. Sr. González - Postizos (2:53)
6. Canned Heat - On The Road Again (4:54)
7. Def Con Dos - Tírate Ya (3:38)
8. Little Walter - My Babe (2:41)
9. Real de Catorce - Voy a Morir (4:50)
10. The Beatles - Love Me Do (2:25)
11. Caifanes - Pero nunca me caí (4:14)
12. The Jeevas - Have You Ever Seen the Rain (3:25)
13. León Gieco - Si Yo Fuera Carpintero (3:28)
14. The Doors - Roadhouse Blues (4:01)
15. Divididos - El burrito (3:22)
16. Beck - One Foot in the Grave (2:25)
17. Arturo Meza - Devoción Cherokee (5:44)
18. Nacho Vegas - Actos inexplicables (4:00)
19. Rockdrigo González - Balada del Asalariado (4:18)
20. Armonica Ranchera Sentimental - Rayando El Sol (2:14)
21. El Tri - Nocivo para la salud (2:53)
22. Héroes del Silencio - Iberia sumergida (5:12)
23. The Yardbirds - Good Morning Little Schoolgirl (2:46)

A ver échate esa que dice...

hh


Creo en lo paranormal (ahora que lo paramilitar está tan de moda). Y bueno, como decía, creo que existe otra realidad a la que no podemos acceder simplemente porque la nuestra nos absorbe. Y sé de esta otra porque hay quienes la relatan. En esos términos está pensado este acoplado: un revoltijo de cronistas que han logrado burlar los cercos de la semántica.
En general el Hip Hop hace tiempo que alcanzó su madurez técnica (cualquier cosa que esto signifique), y la muestra recogida en esta compilación da cuenta, entre panfletos y retórica, de la otra realidad, aquella donde cohabitamos con criaturas que se alimentan del jugo de dolor (y dólares jugosos). Y bueno, ya por puro placer poético, nos cuentan de esos seres que flotan cual fantasmas enchufados a Internet y quienes desarrollan mutaciones en el alma para evitar al prójimo como al fisco. También podría llamársele inframundo, porque las calles donde antes rodaba la pelota, a la vuelta de los años se han vuelto avenidas de miseria y narcobullying, los demonios pueblan estos barrios donde el tiempo se degrada y los instantes más buscados son de orgías personales, que una vez sucedidas, su resaca se suspende en una eternidad amniótica, sin escapes. Se llamaría también submundo, pero eso implicaría al menos dos capas, y el corazón las soñaría paralelas: dos realidades y una escalera comunicante entre ambas, cosa en la que no creo porque la tierra se ha vuelto plana. Ciencia y tecnología se han encargado de aplastar esa profundidad, diluyendo el encanto de la alteridad. Los niveles se han colapsado, los cielos y paraísos imaginarios han descendido para mostrarse superfluos, del mismo modo que los drenajes de la política y de la religión han ascendido para saturar de putrefacción lo más ordinario de nuestra cotidianidad. Nadie quiere verlo, pero el mundo moderno está a media hora del feudalismo y a una del esclavismo.

Uf, para el próximo acoplado espero ser más optimista.


1. Velcro - Elegía (5:11)
2. Nach - El Cuentacuentos (5:53)
3. Actitud Maria Marta - Hijo Mío (3:50)
4. Flowklórikos - Donde duele inspira/36,500 días (3:34)
5. Randy Acosta - Jodido Protagonista (3:14)
6. Mustafá Yoda - El Niño (4:31)
7. Pedro Mo (Comité Pokofló) - ¿En Qué Estás? (3:46)
8. Eric El Niño - Megalomanía (4:06)
9. Marco Skinny & DJ Makei - Generación Survival (3:24)
10. Tres Coronas - Más Salvaje (4:40)
11. SFDK - El Liricista en el Tejado (5:19)
12. Bastön - El País de las Maravillas (3:19)
13. Tote King - Redes Sociales (3:40)
14. Doble Filo - Despierta (feat. Ernesto Blanco y Nacional Electrónica) (5:29)
15. Pablo Hasel - Esclavitud Consentida (4:06)
16. Tino El Pingüino - Les diría a qué vine si supiera dónde estoy (4:30)
17. Iluminate & Los Cafres - Ventanas al Mañana (4:08)
18. Comité Pokofló - Fórmulas Artificiales (3:50)
19. Skool 77 - Loco (3:58)
20. SubVerso & Guerrillero Okulto - Hijos de la Rebeldía (7:06)
21. Apolo Novax & Macs - Dulce Música (3:27)
22. Tanke One, Hadrian & Alberto Pimentel - Planeta del Terror (3:59)


No hay pic-nic sin mic